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Adicciones - 15/01/2016

Intoxicación transdérmica por alcohol metanol

El metanol es un depresor del sistema nervioso central que es potencialmente tóxico luego de su ingestión, inhalación o exposición transdérmica. Reporte de un caso.

Un hombre de 57 años sin antecedentes de enfermedades mojó su ropa con metanol y la usó para tratar su dolor muscular. Dos horas posteriores a sacarse la ropa presentó nauseas, visión borrosa y ceguera a los colores. Fue al médico pero no mencionó la exposición al metanol y fue derivado a su casa con medicación paliativa para las nauseas.



Al día siguiente consulta a la sala de emergencia con nauseas severas, vómitos y alteraciones visuales, lo que sugirió que presentaba intoxicación transdérmica de metanol luego de que el paciente mencionó su exposición al metanol transdérmico. Los análisis de sangre arterial demostraron la presencia de acidosis metabólica.

 

El laboratorio de rutina fue normal. El bicarbonato sérico demostró 15 mEq/l, metanol 15 mOsm/kg, ácido fórmico 25.1 mg/dl (referencia 0-13 mg/dl), el paciente presentaba acidosis metabólica (PH 7.11, anión gap: 25). Ingresó a cuidados intensivos con el diagnóstico de intoxicación por metanol.



Se le administró infusión de bicarbonato a 10 mEq/h y metilprednisolona oral 60 mg/día, vitamina B1 (150 mg/día) como reemplazo.

 

El desórden visual mejoró en la terapia intensiva. Las imágenes cerebrales no revelaron anormalidades. La infusión de bicarbonato se discontinuó luego de las 24 hs de normalizada la acidosis metabólica. A las 72 horas del monitoreo, se dio de alta al paciente.


 

Luego de la ingesta oral el metanol se convierte en formaldehído en el hígado y se oxida a ácido fórmico. El ácido fórmico es tóxico para el sistema nervioso central y ocasiona hipoxia histológica, que es causada cuando ocurre la muerte axonal. La exposición percutánea del metanol es posible cuando la ropa es contaminada con mucha cantidad de metanol.



Luego de 30 horas de la primera exposición, se desarrolla una seria acidosis metabólica y aumenta la osmolaridad plasmática del bicarbonato mientras los niveles plasmáticos disminuyen. Los síntomas predominantes de intoxicación por metanol son cefalea, letargia, vértigo, vómitos, visión borrosa y en las fases tardías, pérdida de visión. Si no se trata puede ocurrir hiperapnea, delirio, convulsiones, los pacientes pueden experimentar parálisis convulsiva, coma o muerte. En condiciones de muerte, los niveles de metanol en sangre son de 150 y 300 mg/dl.



Cuando el paciente se presentó en la unidad, habían pasado 36 horas luego de la exposición al metanol. Presentaba síntomas visuales y acidosis metabólica. Los niveles de ácido fórmico eran altos.
Luego de la perfusión de bicarbonato para tratar la acidosis metabólica sumado a esteroides y vitamina B1, el paciente se estabilizó luego de 72 horas de seguimiento y fue dado de alta.



El tratamiento de la intoxicación por metanol incluye varias opciones como un antídoto que bloquee el metabolismo del metanol vía alcohol deshidrogenasa, tratamiento del cofactor o tratamiento de diálisis que ayuda a eliminar el metanol y sus metabolitos de la circulación. En este caso no se usó alcohol etil ya que el paciente estaba asintomático y sus signos vitales estables.



Además, la acidosis metabólica se trata con infusión de bicarbonato y/o hemodiálisis. En algunas regiones como el oriente de Europa piensan que el etil o metanol es un remedio para el dolor de músculo. Como se indicó en un reporte previo, un paciente que se había aplicado metanol transdérmico para aliviar dolores musculares presentó atrofia óptica bilateral.

 

En algunas regiones geográficas, el metanol se aplica comúnmente en la piel para aliviar dolores. Por esta razón, la intoxicación transdérmica debería considerarse y cuestionarse al interrogar los antecedentes de los pacientes al realizar la historia clínica.

 

¿Qué aporta este artículo a la práctica dermatológica?


El alcohol metil (metanol) es una sustancia incolora, inodora y amarga encontrada en solventes, removedores de pinturas, barnices, anticongelantes y colonias.



El metanol es un depresor del sistema nervioso central que es potencialmente tóxico luego de su ingestión, inhalación o exposición transdérmica. La mayoría de los pacientes tienen cefaleas, nauseas, vómitos, debilidad y pérdida de visión durante este periodo. Como resultado de una ingesta elevada, los pacientes presentan estupor, coma y eventualmente muerte.



Aunque es más frecuente la intoxicación por metanol debido a la ingesta oral, se han reportado casos por inhalación y por intoxicación transdérmica.

 

Fuente: Intra Med
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