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Artículos Científicos - 14/10/2016

Investigadores del CONICET distinguidos por el desarrollo de un recubrimiento antibacteriano

Recibieron el premio INNOVAR 2016 en Investigación Aplicada por la obtención de un film de larga duración que no modifica ópticamente las superficies a las que se aplica.

 

Las enfermedades infecciosas son un problema de salud en el mundo entero. Pensar diversos modos de combatirlas y prevenirlas implica un desafío a la vez que un estímulo para la práctica científica, incluso más allá de los ámbitos dedicados estrictamente a las ciencias médicas.

 

Con este objetivo un grupo interdisciplinario y pluriinstitucional de investigadores del CONICET desarrolló recientemente un recubrimiento transparente con efectos bactericidas prolongados que se puede usar para proteger distintas superficies, como pisos, paredes, ventanas, mesadas o picaportes.

 

Se trata de una película muy delgada que contiene poros nanométricos cargados con iones de plata que se liberan cuando la superficie es atacada por bacterias. “La plata es un elemento químico que cuando está en forma iónica destruye la pared celular de muchas bacterias y altera sus funciones primordiales, sin crear adaptación, por lo que es una especie muy interesante como antibacteriano”, explica Galo Soler Illia, investigador principal del CONICET en el Instituto de Nanosistemas (INS, UNSAM).

 

La película delgada obtenida por los investigadores tiene la virtud de no afectar ópticamente las superficies en las que se coloca, lo cual no es un dato menor cuando se espera que sea un desarrollo que traspase los límites del laboratorio y pueda tener llegada efectiva en la vida comunitaria.

 

Lo primero que probaron fue generar nanopartículas de plata en los poros del recubrimiento, pero vieron que aunque resultaba muy eficiente para evitar la colonización de bacterias, la película cobraba un color amarronado. Esto era un problema estético, pero también funcional si se quería, por ejemplo, proteger una ventana.

 

“Entonces probamos colocando directamente los iones de plata en los poros y vimos que de esta manera se mantenía el efecto bactericida y se conservaba la transparencia de la película”, cuenta Paolo Catalano, investigador adjunto del CONICET en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y primer autor del artículo publicado recientemente en Microporous and Mesoporous Materials en el que se da cuenta del desarrollo. También se presentó una patente para aplicaciones en recubrimientos de vidrio, azulejos y superficies.

 

Utilizar nanopartículas de plata como reservorio de los iones de plata para que los liberen en la medida que sea necesario para matar bacterias es algo usual en nanotecnología. De acuerdo a Soler-Illia, lo novedoso de este desarrollo fue utilizar directamente como reservorio los poros de un recubrimiento transparente que se puede aplicar a cualquier superficie, y que controla la liberación del principio activo.

 

Otra ventaja del recubrimiento desarrollado es su larga vida útil. En los experimentos realizados a nivel de laboratorio fue sometido con éxito a diez ciclos de colonización por bacterias a lo largo de cinco meses y al finalizar las pruebas aún quedaba un remanente de iones de plata en los poros. E incluso una vez que se agote la plata se los podría recargar.

 

“Los nanoporos pueden tener diferentes tamaños, pero lo importantes es que al ser tan pequeños pueden cubrir un porcentaje importante de la película, entre un 20 y un 50 por ciento, lo que permite alojar mucha cantidad del compuesto bactericida”, afirma Catalano.

 

La película nanoporosa en la que se cargan los iones de plata está preparada en base a una solución de dióxido de titanio y dióxido de silicio y se adhiere a las superficies a las que se aplica de la misma forma que un esmaltado.

 

Los investigadores se muestran optimistas respecto del impacto social que podría llegar a tener la aplicación de este desarrollo: “Es una tecnología simple y poco costosa que permitiría, por ejemplo, bajar la tasa de infecciones hospitalarias”, concluye Soler-Illia.

 

Fuente: Confederación Farmacéutica Argentina (COFA)

 

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