Trivia

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Salud Plena - 10/04/2017

ALIMENTACIÓN, ACTIVIDAD FÍSICA Y CÁNCER

La elección de un estilo de vida y una alimentación saludable desde etapas temprana contribuirá a reducir el riesgo de padecer ciertas afecciones como la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, la diabetes y algunos tipos de cáncer.

Las enfermedades no transmisibles, y en particular el cáncer, son uno de los principales desafíos de la salud pública a nivel mundial. Esta enfermedad se ve determinada por la carga hereditaria (en un 10 a un 15 por ciento) pero principalmente por la exposición a factores medioambientales, como el humo del tabaco, la radiación y la infección, los que pueden causar daño genético y determinar el desarrollo o no del cáncer.

La elección de un estilo de vida y una alimentación saludable desde etapas temprana contribuirá a reducir el riesgo de padecer ciertas afecciones como la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, la diabetes y algunos tipos de cáncer. Para tener una alimentación sana, debemos seguir una dieta equilibrada, consumiendo determinados alimentos con moderación e incluyendo una amplia variedad de alimentos diferentes y realizar una rutina diaria de ejercicio físico.

Actividad física

Realizar actividad física periódicamente nos protege del cáncer de colon y probablemente también del cáncer de endometrio y del de mama en mujeres posmenopáusicas.

Grasa corporal

Hay pruebas que indican que la obesidad, especialmente la grasa abdominal, hace que los niveles de ciertas hormonas y factores de crecimiento que provocan el crecimiento de células cancerosas aumenten por encima de lo normal, aumentando el riesgo de padecer cáncer.

Lactancia materna

Cuanto más prolonga la mujer el período de lactancia, mayor protección le aporta a ella contra el cáncer de mama. Se cree que el cambio hormonal relacionado con la reducción de los ciclos menstruales es el responsable de este beneficio.

Fibra dietética

La fibra dietética se encuentra principalmente en los cereales, las raíces, los tubérculos, las legumbres, las frutas y las verduras. La fibra incrementa el peso de las heces y acelera el tránsito intestinal eliminando sustancias carcinógenas del organismo, pero además las bacterias intestinales fermentan la fibra para producir ácidos grasos de cadena corta, que ayudan a mantener sanas las células intestinales.

 

 

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