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Enfermedades Crónicas/Infecciosas/H.I.V. - 03/05/2017

La Alimentación en el paciente con VIH

Una alimentación ordenada y adecuada en calidad y calidad, beneficia el tratamiento del paciente con VIH Sida y ayuda a evitar complicaciones.

Pese a que la enfermedad de VIH, no es una enfermedad metabólica, sino una infectocontagiosa, y poco se la asocia a la alimentación, debemos tener en cuenta algunos conceptos importantes para resguardar nutricionalmente el estado de ese paciente.

De acuerdo al estadío de la enfermedad, el estado general de esa persona se encuentra más o menos deteriorado.

Hoy en día, con el diagnóstico precoz, se comienza a trabajar tempranamente con el paciente, para que el estado nutricional se encuentre óptimo, relacionándolo así con su sistema inmunológico.

La adecuación de la alimentación generalmente contempla algunas sintomatologías frecuentes como son los síntomas hematológicos y los síntomas gastrointestinales.

Los síntomas hematológicos: presentan anemia o trombocitopenia de mecanismo inmunológico. La alimentación en esos casos refuerza la ingesta de hierro, incorporando principalmente carnes rojas (vaca, cerdo, etc) aves, morcilla, higado, almendras, etc. Indicando su consumo acompañado de Vitamina C, para favorecer su absorción y evitando su combinación con lácteos, postrecitos, flanes, quesos, etc, para que el calcio que ellos aportan no interfiera con el hierro y pueda ser utilizado.

Los síntomas gastrointestinales: se deben generalmente a infecciones oportunistas o cierta intolerancia a la medicación. Se eligen alimentos de fácil digestibilidad, cocidos y procesados, evitando alimentos crudos, principalmente frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, etc.,las grasas, frituras, condimentos picantes, etc.

Por último, se recomienda especial atención en la ingesta de proteínas de alto valor biológico, como son los lácteos, quesos, huevo o clara de huevo y las carnes, ya sean blancas o rojas.

El ingreso de proteínas de buena calidad y en cantidades adecuadas (1,5 a 2 gramos por kilo de peso por día), evita el catabolismo que compromete el estado nutricional de ese paciente.

Una alimentación ordenada y adecuada en calidad y calidad, beneficia el tratamiento y ayuda a evitar complicaciones.

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