Trivia

¿Qué conviene comer en las fiestas antes del plato principal?

Salud Plena - 11/12/2017

Alimentacion y Estres en Navidad

Llega el fin de año, el desorden en las comidas, menos horas de sueño, exigencias laborales y personales, suman como factores predisponentes al estrés.

Un moderado orden en la alimentación, determina una importante mejoría en nuestro estado general, acompañada de actividad física regular, permite un adecuado manejo del estrés.

Se entiende por estrés aquella situación en la cual las demandas externas (sociales) o las demandas internas (psicológicas) superan nuestra capacidad de respuesta. Se provoca así una alarma orgánica que actúa sobre el sistema nervioso, endócrino, cardiovascular, inmunológico, produciendo un desequilibrio psicofísico y la consistente aparición de la enfermedad o vivencia de crisis.

 

Conociendo como se comporta el organismo ante una situación de estrés, vemos que sus manifestaciones pueden desencadenar trastornos emocionales ó síntomas físicos como aumento de la presión arterial, decaimiento generalizado, insomnio, etc. Cada persona representa sensaciones diferentes, por lo cual podríamos decir que no hay estrés sino estresados.

 

Aumentar nuestro bienestar físico general y nuestra capacidad para resistir cualquier contingencia estresante, sea ésta física o psicológica, depende en buena medida de dos factores asociados que constituyen ”los dos pilares del estado físico”. Ellos son el ejercicio físico y la nutrición. Ambos actúan sinérgicamente.

 

No son necesarios, pues, esfuerzos agotadores, sino cambios moderados, en ambos aspectos pero en forma simultánea.

Se experimentan cambios positivos, como una sensación de incremento de la energía, mayor lucidez mental, menor necesidad de sueño, y bienestar general.

Estos cambios son estimulantes e incentivan, por consiguiente, la realización del resto de los cambios necesarios para el manejo del estrés.

 

Los ejercicios de respiración y de relajación contribuyen al manejo del estrés, ya que al tener control de la respiración, logro la relajación muscular y mental. Son muy recomendables, ya que requieren de poco tiempo y no necesitan lugar físico especial.

 

El estrés y la alimentación se relacionan de manera directa, y eso sucede porque el estrés condiciona hábitos alimentarios inadecuados porque la mala nutrición produce enfermedades relacionadas con este síndrome.

 

La implementación adecuada de actividad física y el peso apropiado favorecen una condición física general que nos permite enfrentar los estresores en condiciones de ventaja.

Estos beneficios los logramos aumentando el consumo de frutas, vegetales y no olvidarnos de las proteínas, sobre todo de origen animal (carnes, clara de huevo, lácteos, etc).

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